Sabía que la amiga de mi hermana estaba en casa pero nunca imaginé que iba a ser tan fácil follármela. Cuando me marchaba a tomar una cerveza con los colegas, creí escuchar gemidos que venían de la habitación de invitados. Allí estaba ella, abierta de piernas y masturbándose sin preocuparse por si alguien la pillaba. No dudé en colarme en su cuarto para echarle un polvo que no olvidaré…

Categoria: Corridas